lunes, 18 de mayo de 2015

ASCENSIÓN

Imagen de cruzadaporcristo.wordpress.com


"Queridos hermanos: los días que transcurren entre la Resurrección del Señor y su Ascensión, no han pasado en vano, sino que en ellos se han confirmado grandes misterios y han sido reveladas grandes verdades.

Ha sido eliminado el temor a una muerte cruel, y ha sido anunciada no sólo la inmortalidad del alma, sino también la del cuerpo.

Por eso los santos apóstoles y todos los discípulos que habían temblado por la tragedia de la Cruz y habían dudado en creer la Resurrección, fueron de tal manera reafirmados en la evidencia de la verdad, que, en el momento en que el Señor se elevaba a los cielos, no solo fueron consolados en su tristeza, sino que también fueron colmados de grande júbilo.

Y tenían, en efecto, un grande e inefable motivo para gozarse. Pues, de hecho, ellos, junto a la muchedumbre afortunada, contemplaban la naturaleza humana mientras era sublimaba a una dignidad superior a la de las criaturas celestiales. Ella superaba las jerarquías angélicas, para ser ensalzada por encima de la sublimidad de los arcángeles, sin encontrar un grado más alto, un límite a su elevación. Por último, llamada a tomar puesto junto al Padre Eterno, vino a asociarse a Él en el trono de la gloria, mientras se unía a su naturaleza en la Persona del Hijo".




De los "Discursos" del Papa San León Magno. (Discurso sobre la Ascensión, 24; PL 54, 395)

*Gracias al profesor Manuel Fernández Espinosa por el texto.