miércoles, 6 de mayo de 2015

MIS LECTURAS: "EL SEÑORÍO DE LOS INCAS", DE PEDRO CIEZA DE LEÓN

Imagen de libros-san-francisco.blogspot.com


He aquí otro obsequio de la biblioteca de la Asociación de Jóvenes Españoles del Perú. Hacía tiempo que no leía a los cronistas de Indias, y siempre es bueno volver a las académicas raíces; y además, ya que estoy desde hace cuatro años en el Perú, ante tanta leyenda negra de indigenistas americanos y progres ex-pañoles (y aupada y hasta subvencionada por el estado ex-pañol), no viene mal ir a ciertas fuentes, y asimismo, reencontrarse con la antigüedad del idioma, de un idioma cada vez más pisoteado y sustituido por la subcultura yanqui.

El Señorío de los Incas es la crónica de un infatigable Pedro Cieza de León, un extremeño que desde adolescente se enroló al Nuevo Mundo y desde el centro llegó al sur de una América que parecía quedársele chica.

Al contrario de lo que algunos puedan pensar, Cieza de León es un cronista "ingenuo". Transcribe todo lo que le cuentan los quechuas, tal cual. Como otros españoles de su época, siente una especie de "remordimiento" debido a esta ingenuidad: Si los quechuas (que no los incas, pues incas eran los nobles; es como decir "los Borbones" al referirnos a los españoles, o algo así...) le contaban que con los incas todo estaba en orden y armonía, ¿cómo es posible que tras los primeros años de conquista todo haya parecido convertirse en desorden? Por eso, muchas veces España no ha necesitado extranjeros para la Leyenda Negra. En muchos episodios de nuestra historia, nos ha entrado un extraño "complejo de culpa" que no hemos sabido administrar. Tal vez se deba a nuestro "sentimentalismo" exacerbado, quién sabe. Porque lo gracioso es que Cieza de León, por ejemplo, en esta crónica no habla mal de los conquistadores; en todo caso es de los que vinieron después de la Conquista, de los encomenderos. Y no digo yo que el hombre tuviera que haber escrito una leyenda rosa; no es eso. Porque también este bravo expedicionario denuncia las barbaridades que cometieron los incas y otros pueblos de la región a los que sometieron a su religión e idioma.

Otrosí, es curioso cómo el castellano antiguo se parecía mucho más al portugués. Creo que ha habido varios saltos evolutivos entrambos, especialmente a partir del siglo XVIII, que los han separado más. Pero hasta el XVII compartieron una estructura mucho más pareja.

Y con todo y con eso, no deja de ser muy ilustrativo. Por aquel entonces no existía la "antropología" tal y como la conocemos hoy, y es curioso cómo muchos españoles se empeñaron en retratar a los indios lo más fielmente que concebían. En el caso de Cieza de León, el orden inca queda muy bien dibujado. Si no hubiera sido por estos españoles, la memoria de muchos pueblos del mundo se hubiera perdido, al igual que se perdió la memoria de muchas etnias de la Europa Antigua; cosa que por lo visto no provoca las lagrimitas de cocodrilo progre. El español, lejos de querer exterminar, censuró excesivamente a los suyos. Y así, los indigenistas y progres que tanto odian su legado, y que tanto deberían odiar su idioma, no tienen más remedio que recurrir a los cronistas de Indias si quieren aprender algo. Tiene su gracia.

En fin, no deja de ser muy interesante. El libro acaba con Atahualpa y la irrupción de los españoles. Siglo y pico de Incanato retratado por la pluma de un cronista-conquistador. Un documento que, si bien hay que saber "separar", no deja de tener su validez.

Continuamos con la cronística indiana, ahora vamos con Cabeza de Vaca. Ya iremos contando.