miércoles, 29 de julio de 2015

DE CINE: "PALOMA DE PAPEL", DE FABRIZIO AGUILAR

Imagen de www.deperu.com


-Terminando estas pequeñas vacaciones, no quería acabar el mes de julio sin reseñar esta película peruana del año 2003, con un Sergio Galliani bastante más delgado. Y es una película muy interesante, puesto que trata de un tema que hoy en día parece olvidado, cuando en verdad se trata de un pasado muy presente. En los años 80, países como Colombia y Perú lo pasaron especialmente mal por cuestiones parecidas: Inflación, capitalismo salvaje, narcotráfico, terrorismo comunista. Todo junto y revuelto. No sé yo si fue peor en Perú o en Colombia, pero por ahí fueron. Y recordemos que todavía en Colombia y en Perú colean secuelas muy vivas de aquellas brutalidades, hoy tragicómicamente transformadas en narcoterrorismo.

"Paloma de papel", si bien rodada en Huaraz (¡qué buenos recuerdos de aquel espectacular paisaje!), se centra como si estuviera en la sierra de Huamanga, a dos fuegos entre la corrupción de algunos militares y la brutalidad terrorista de Sendero Luminoso, los mismos que hablaban del "pueblo" cuando verdad ese pueblo fue su principal víctima. Una suerte de malos entendidos lleva a un niño serrano a ser secuestrado por Sendero Luminoso, junto con otros niños, como futura arma terrorista. El niño logra escapar y dentro de un ambiente enrarecido y crispado, ve que no tiene ya sitio en ningún lado. Buena parte del Perú se llevó años y años sin saber qué pasaba realmente, rodeados entre varios fuegos. Y a los años, los herederos de Sendero Luminoso y el MRTA, aquellas bestias que secuestraban niños que entrenaban para cometer sus terribles atentados, vienen reclamando "derechos"... Pero eso sí, también hay quien entró en la cárcel por equivocación. Hubo de todo. Y en la película creo que se expresa bastante bien. Otra cosa es la realidad, donde unos y otros juegan sus bazas y casi nunca mirando en el interés general y en la verdad.

En fin, una película que mantiene una estructura simple pero intensa, con unos fotogramas conseguidos, y con un dolor muy bien expresado en imágenes impactantes. Ha valido la pena verla. Y valdrá la pena ver otras al respecto, para no perder la memoria.