domingo, 5 de julio de 2015

DE CINE: "TERMINATOR-GÉNESIS", DE ALAN TAYLOR

Imagen de clipset.20minutos.es


Ayer por la noche, así como el que no quiere la cosa, me dirigí con mi señora al cine para ver esta cinta, que no sé cómo calificar. Algunos dirían que "precuela", pero yo creo que va mucho más allá, porque establece una serie de paradojas ficticias/temporales que hacen quedar a las películas de "Regreso al futuro" como un juego de niños.

Aunque no soy muy versado en la saga Terminator, si bien algunas veces me despistaba, luego iba enhebrando los hilos. Los actores no me han llamado la atención, quitando quizá el papel del incombustible Arnold Schwarzenneger. Esta vez, las paradojas, los efectos, la acción y la trama superan con creces los "personalismos" de la actuación. Y es muy curioso que, por una parte, se vuelva a los años 80, y por otra, se vaya hacia el futurismo; hacia un futuro que por entonces nos parecía lejano pero que está más cerca que nunca. Tal y como pinta esta sociedad, obsesionada con estar interconectada con tabletas, móviles y cualquier otro artilugio cibernético; en fin, todo eso ha llevado a un maquinismo tan excesivo que no creo que ni los más locos poetas futuristas italianos hubieran imaginado en sus versos.

La verdad es que como película me ha gustado bastante. Mucha sorpresa, mucha acción, buenos efectos, suspense, intriga... Y un final muy abierto y muy paranoico que está pidiendo a gritos una nueva entrega. Me imagino que los productores, dependiendo del éxito, se lanzarán en el futuro a eso. Porque le dan la vuelta como un calcetín a todo; e incluso los más conocedores de esta saga se quedan boquiabiertos y pensativos, barruntando todo tipo de posibilidades.

Y bueno, guste más o guste menos este formato de ciencia ficción, lo cierto es que las cosas que se ven en Terminator están pasando ya, aun en otra esfera. ¿Será que muchas veces nos advierten en las películas? Es posible... Pero si vemos lo que supone Silicon Valley, veremos que en verdad no hacen falta robots con caras austríacas; y que la película acaba siendo más real de lo que parece; o es la realidad la que supera a la ficción...

En fin: Una buena película.