domingo, 19 de julio de 2015

HASTA SIEMPRE, QUERIDA ALICIA


-Querida Alicia:

Verás, como creo que sabes, soy un despistado de padre y muy señor mío. Y había visto en el facebook alguna referencia que no acertaba a descifrarla, hasta que conociendo a Moisés, ese genial isleño que me recordó que el andaluz y el canario estamos cortados por las mismas tijeras, por fin me enteré de la noticia. Y vaya tela Alicia, vaya tela... Chiquilla, ¿pero tú te crees que te puedes ir sin avisar y ya está y ya está? Y más en una semana donde he recibido unas emociones muy fuertes y contradictorias, porque siempre me están pasando cosas, no sé si paranormales o para anormales... Pero bueno, yo me entiendo: ¡Qué pronto te nos has ido!

No hace tanto tiempo de aquella vez que coincidimos en Larcomar, allá cuando Moisés y yo creíamos que uno de los camareros era compatriota y resulta que era cubano; afirmando así al instante los intensos lazos existentes entre Andalucía, Canarias y el Caribe. Recuerdo que estuvimos tomando café y dándole al pico de lo lindo, tanto por la charla como por la avidez por aquellos dulces tan ricos. Enfrente teníamos la inmensidad y la intensidad del Pacífico. Nos divertimos todos, recién conociéndonos; y Moisés y yo en la aventura de la emigración, acaso emulando a tantos paisanos que nos dejaron su testimonio como ejemplo. Y la amistad perduró. Y perdurará, porque podrás irte físicamente, mas nunca te irás de nuestras almas. Y así como Moisés está en la isla, me parece tenerlo al lado, paseando y riéndose con ese carácter afable, amigable y dicharachero que hace que sea uno de los compatriotas que mejor recuerdo me haya dejado.

Moisés seguirá navegando con sus sueños, con ese indomable espíritu aventurero que le caracteriza; nosotros, lo intentaremos... Mi señora, con mucha fuerza y visión de futuro. Yo, con mis cosas de prematuro cascarrabias, ya sabes... Y tú... Tú siempre estarás con nosotros, con tu rostro dulce y tu espíritu de superación como ejemplo a seguir.

Hasta siempre, querida Alicia. Espero poder brindar por tu memoria algún día en las Islas Afortunadas.





Requiem aeternam dona ei Domine.
Et lux perpetua luceat ei.
Requiescat in pace.
Amen.