domingo, 13 de septiembre de 2015

DE CINE: "CAÍDOS DEL CIELO", DE FRANCISCO LOMBARDI


Al cabo del tiempo volvemos con cine peruano. Esta vez con una película que va de 1989 a 1990, época dificílisima para el país, cuando la inflación desmedida, la corrupción política y el terrorismo provocaron una desolación cuyos efectos todavía colean; y no en vano, hay colonias de peruanos repartidos en varios países del mundo, desde América a Europa.

Quizá al estilo de alguna novela de Vargas Llosa, nos encontramos con tres historias paralelas que se cruzan por mor de la relación de sus protagonistas: Dos ancianos propietarios cuyos inquilinos no pagan a la de tres y que quieren construirse un gran mausoleo; un locutor de radio que salva a una desconocida del suicidio; una cieguecita que malvive con sus nietos en un acantilado, rodeada de basura, y ya con la cabeza perdida y con más malas ideas que un gato pisado por el rabo; siguiendo la estela del libro Los gallinazos sin plumas.

Hoy, viniendo en el autobús del centro de Lima, me pareció una ciudad alegre. La verdad es que el sufrimiento del pueblo peruano, lejos de ser "remoto", es bien reciente, por más que sea muy cómodo echarle las culpas a Pizarro. Recuerdo cuando niño que nos hablaban del Perú como si fuera el infierno; a día de hoy es todo lo contrario. La imagen del país ha cambiado mucho; lo malo es olvidar tan alegremente los tiempos malos y quiénes lo provocaron. En eso por desgracia tenemos mucha experiencia en España.

La verdad es que la película me acabó deprimiendo en serio. Y no porque sea mala, que mala no es. Sino por reflejar tan crudamente aquella época tan terrible. Tan crudamente aun con tintes surrealistas; pero es que como ya he dicho en otras ocasiones, el realismo mágico (que en verdad inventaron los gallegos) es mucho más real de lo que parece en los libros de García Márquez.

Ya digo: Me deprimí en serio. Pero merece la pena ver este tipo de películas para comprender muchas cosas. Aunque cuidado con el estado emocional, de verdad.