sábado, 24 de octubre de 2015

MIS LECTURAS: "LAS CRÓNICAS DEL SOCHANTRE", DE ÁLVARO CUNQUEIRO.

Imagen de commons.wikimedia.org


-Y seguimos con las lecturas de las librerías de viejo del Jirón Quilca, en pleno centro de Lima. Volvemos a un clásico de las ediciones Salvat, con una polvareda que es mortal para los alérgicos irredentos como yo, pero nada que no solucione un spray antiácaros. Con todo, no sólo de polvo vive el hombre, sino también del magnífico y entrañable olor a tinta que ya nos parece extinguido.

Si bien no hace mucho hablábamos de Cunqueiro (1) y de las posibilidades que nos traerían sus lecturas, ahora claramente nos definimos, puesto que estamos ante el precursor, o mejor dicho, el líder, del realismo mágico. Sí, definitivamente. Lo que bien hicieron Gabriel García Márquez, Arturo Uslar Pietri o Miguel Ángel Asturias no fue sino hispanoamericanizar lo que inventaron los gallegos; tanto Cunqueiro como Valle-Inclán, entre el realismo y el esperpento. Y para más inri, García Márquez tenía antepasados gallegos, y pudo hablar largo y tendido de eso con Cunqueiro una vez que se encontraron en Barcelona. Así que todo queda en casa.

Así, Las crónicas del sochantre (pasadas del gallego al castellano por el propio Cunqueiro) relatan las curiosas aventuras de un sochantre bretón que es secuestrado y paseado por una banda de almas en pena. Lo más gracioso es que por aquel entonces Cunqueiro no había estado en Bretaña; así que las descripciones, o bien están basadas en libros y mapas, o bien son cosas de Galicia que él imagina en Bretaña, y que muy curiosamente, a pesar de no ser en absoluto "celtista", relaciona sin embargo tierras en base a elementos míticos y costumbristas que tienen cierta relación entre esa influencia "celta".

Es un libro delicioso, muy rico desde un punto de vista narrativo y descriptivo; humorístico, irreverente, socarrón, imaginativo, atrevido. Y a veces hasta lírico. Como mandan los cánones gallegos; en un constante pulimiento.

Ya estoy deseando retomar a Cunqueiro, porque esta novela se me ha hecho hasta corta. Ahora sigo con Valle-Inclán, y me espera Pla. ¡Qué grandes escritores! Y qué pena que haya bajado tanto el nivel. Ojalá ellos inspiren a los futuros, entre los que quiero encontrarme.







(1) Véase: mis lecturas: álvaro cunqueiro - antonio moreno ruiz