lunes, 25 de enero de 2016

MIS LECTURAS: "EL CRUCERO DEL SNARK (HACIA LA AVENTURA DEL PACÍFICO SUR)", DE JACK LONDON.

Imagen de www.jacklondons.net


-Y al cabo del tiempo volvemos con el gran escritor angloamericano de cuya existencia supimos años ha gracias a nuestro amigo el filósofo Manuel Fernández Espinosa. La última vez que lo leímos fue cuando recién arribamos a la Ciudad de los Reyes, hace ya la friolera de cuatro años. Y un buen día, al cabo del tiempo, en la Asociación de Jóvenes Españoles del Perú me obsequiaron con algunos libros de su biblioteca, y este libro de aventuras de Jack London fue uno de ellos. Al fin y al cabo, la vida de Jack London fue toda una aventura. Criado a orillas del Pacífico, hijo natural, y de familia humilde, desde muy niño sintió la llamada de los libros y de la intranquilidad. Aun sin saber de navegación, fue desde vagabundo hasta pescador de ostras. Ganando fama y dinero, sin embargo, más allá del interés de su rancho, no dejó de hacer lo primero que se le ocurría. Y navegar desde San Francisco a las más remotas islas de Oceanía fue lo que hizo, construyendo un barco, con varios tripulantes que poco sabían de la mar, incluido él. Pero con todo y con eso, pasó por Hawai, y se paseó por las Fidji, Marquesas, Salomón... Conociendo gente de todos colores, situaciones y condiciones.

Curiosamente, por Jack London he sabido que hubo portugueses en Hawai, y gracias a Manuel Fernández Espinosa, también me he enterado que hubo algunos españoles, que tendieron a fundirse con los portugueses. Todo en una política migratoria norteamericana al alimón de la caña de azúcar que también atrajo a muchos japoneses y gente de diversos orígenes de este mundo ancho y ajeno.

Como leímos en un artículo de hace tiempo, Jack London fue sin duda un socialista atípico. Nunca dejó de tener sus puntos racistas; y aparte, con el tiempo, el socialismo se fue convirtiendo cada vez más en un postureo.

El crucero del Snark es, asimismo, todo un tratadito de medicina elemental. Aparte, Jack London aprovechó para trabajar aficiones como el boxeo y la fotografía. Tiene un poco de geografía, otro poco de náutica, otro poco de etnología...

¡Y pensar que antes pagaban por escribir sobre estas cosas! Ahora son capaces hasta de costar el dinero...

En fin, un testimonio literario interesantísimo. La habilidad narrativa de los anglosajones con la aventura. A veces me da envidia, y pienso que la timidez o la indecisión me han jugado malas pasadas. Claro que tampoco hay que irse al otro extremo, como se iba London... ¿O sí? ¡Todavía sé poco de la vida!

Me han gustado más otros libros de Jack London, pero no es que me haya disgustado este. Ahora cambiaré de tercio, pero como en Lima me da alergia casi todo, también los libros viejos; así que Dios dirá en estos días a cuál le hinco el diente.










JACK LONDON: UN SOCIALISTA ATÍPICO