viernes, 22 de enero de 2016

RIP LORENZO TERRERO


-Dios mío Lorenzo, que te nos has ido... Cómo se me ha encogido el corazón y se me ha anudado la garganta...

Me he enterado de tu partida a la Casa del Padre por mor de las redes sociales. El amigo Fernando Moreno Fallas, el gran Dj Nitro que ha paseado el nombre de nuestro pueblo con mucho orgullo allá donde ha ido, lo puso en su muro de facebook. Y a mí se me ha helado el corazón ipso facto, y estoy que no me repongo. Hablando con Fernando, me dice unas palabras que me tocan el alma: "Lorenzo ya tenía muchas cosillas... Ya el pobre ha aguantado mucho pero se nos fue... Parte de nuestra juventud..." Así es Lorenzo: Parte de nuestra juventud. Una parte importantísima de nuestras vidas. Un emblema del pueblo entre generaciones. Un icono. Un arquetipo.

Fuiste pionero discotequero. El nombre "Loype" sabe a luz en la noche, a música, a copeo entre amigos, a buen ambiente, a ilusión, a estrellas radiantes; sabe a todo un pueblo que por la noche era un conjunto de gatos pardos arremolinados en torno al encanto de la corona de la calle Larga, que por el callejón sabía comunicarse con el Calvario y por el otro lado, continuaba hacia la carretera que une Doñana con el Aljarafe. La discoteca Loype fue el mejor entretenimiento de nuestros padres y de nuestros tíos, así como fue el nuestro, pues no en vano mi generación vivió su resurrección. Y yo, siendo amigo de tus hijos y de tus sobrinos, recuerdo todo aquello de una forma muy cercana y entrañable.

¡Cuántos recuerdos Lorenzo! En la Loype, por supuesto, pero también viendo a nuestro grandioso Sevilla F.C. en la peña, domingo a domingo. Y la última vez que nos vimos, entre el 2014 y el 2015, cuando volví al pueblo de vacaciones tras dos años de ausencia... ¡Qué alegría me dio verte enfrente de la cafetería Juaica! La misma alegría que me daba cuando me pitabas con el coche cuando me veías por el pueblo y siempre me preguntabas por mi gente. ¡Qué bien trataste siempre a los míos! Cuántos recuerdos... ¡Y ni uno malo! ¡Qué bueno y qué atento fuiste siempre conmigo! ¡Qué espléndido carácter siempre me demostraste! Y como me dijiste una vez, nos unía cierto parentesco. ¡Pues qué orgullo hombre, que podamos compartir aunque sea unas gotas de sangre! Qué orgullo haberte conocido. Qué orgullo haber podido disfrutar de la capacidad de tu guasa, de tus sinceros saludos, de tus inolvidables chascarrillos, de tu sabiduría innata, de la excelencia de tu persona, de la creatividad de tu ánimo...

Recuerdo que hace ya más de cuatro años, cuando llegué a Lima, conocí una canción llamada "Los caminos de la vida", de un grupo colombiano que se llama "Los Diablitos"; aunque quizá sea más conocida la versión que hizo el argentino Vicentico. La letra dice "Los caminos de la vida no son los que yo esperaba, no son como yo creía, no son como imaginaba..."




Y quién diría que yo me acabaría yendo del pueblo Lorenzo... Quién imaginaría que nos dejaras tan pronto... Quién se espera tantas cosas que al final van pasando en la vida; que uno planea las cosas y al final es la vida la que lo lleva a uno... Y lo peor de estar lejos es, amén de no poder continuamente a los seres queridos, es el no poder despedirte cuando se va alguien. Y tú eras todo un símbolo en el pueblo. Un símbolo de alegría, un símbolo de bondad, un símbolo de historia reciente e inolvidable de un pueblo que no deja de sorprenderse de esta noticia; de un pueblo que no sabe sino mostrar afecto al hermoso legado que dejas omnipresente.

¡Qué solo se me está quedando el pueblo! ¡Cuánta gente buena con la que yo me identificaba se me ha ido! Ese cordón umbilical que me liga a la tierra de los olivos, la viñas y los pinares se me resquebraja con estas noticias. ¡No me gusta que se vaya gente de tu generación Lorenzo! Gente brava, trabajadora; gente que nos ha dado ejemplo con su forma de ser y de salir adelante. ¡Va a llegar un momento en el que sólo me van a quedar recuerdos! Porque el paisaje humano de nuestro pueblo se me está difuminando...

En fin Lorenzo, ahora, cada vez que mire al cielo, veré luces parpadeantes y una barra enorme donde intentaré cambiar de euros a pesetas, como prácticamente aprendí entre cubatazos en la Loype, cuando ya se nos asomaba el siglo XXI. Recordaré tu voz, tus guiños, tu paciencia; y tu esfuerzo de hombre laborioso que no se amilanaba ante nada ni ante nadie. ¡Recordaré como fuiste: Grande, más que grande! Te voy a echar mucho de menos pero físicamente, porque es imposible que te vayas del alma; es imposible olvidar a quien se ganó a pulso un sitio preferente en el corazón, porque hay gente que pasa por este mundo y te deja resentimiento; otros, te dejan sensaciones agridulces, encontradas; y otros no te dejan más que cosas buenas. Y ese ha sido tu caso.Y seguro que tú no quieres que los que nos quedamos estemos tristes.

Descansa en paz y dale muchos recuerdos a los que por allí arriba andan. Tarde o temprano nos veremos.


Requiem aeternam dona ei Domine.
Et lux perpetua luceat ei.
Requiescat in pace.
Amen.