martes, 17 de mayo de 2016

RIP GUILLERMO MONROBÉ



-Pues sí que va bien este 2016 de los... Guillermo. No veas si está habiendo pérdidas grandes. Joder... ¿Pero cómo se te ocurre irte, hombre? Hoy me he enterado. Según me han dicho, ha sido de sorpresa. Pues mira, dentro de que nos tenemos que ir todos para allá, si nos vamos sufriendo poco y sin enterarnos, será mejor.

Qué buena gente del pueblo se nos está yendo...

Qué sola se está quedando la calle del Prado... Aquella calle de tonos blancos, azules y grises, con aquel único empedrado que resiste en el pueblo entre ladridos de perrillos, aromas de damas de noche en verano y poleás en otoño. Aquella calle donde el silencio nocturno se pierde en la calle de los Mudos, mas cuyo horizonte recuerda la vastedad del Aljarafe que se besa con Doñana a través de la Carretera, evocando nuestra identidad de pueblo constituido como cruce de haciendas y caminos. Aquella calle, en fin, en la que pasé los más tiernos años de la infancia; aquellos años que marcan tu vida, tus anhelos, tus gustos, y hasta tus inspiraciones. Aquella calle donde me veías corretear por tu misma acera; aquella calle donde siempre tenías una sonrisa o un chascarrillo disponible; aquella calle donde veía tus manos que ya delataban tu fuerte complexión de hombre ligado a la tierra; aquel rostro tuyo de peregrino rociero lleno de bondad y ánimo.

La última vez que nos vimos fue a caballo entre el 2014 y el 2015, que fue la última vez que estuve en el pueblo. Y como siempre, estabas con tu pelo de sabia plata peinado hacia atrás y con esa jocosidad rotunda, vehemente y sincera que te caracterizaba. Nunca perdiste tus buenas maneras. ¡Qué alegría me dio verte y recordar contigo algunos momentos! Cuando me decías (al igual que le decías a mi tía Aurora QEPD), "¡Antonio, qué rico un cubo de flanes!"; o cuando se terciaba hablar de la gente, que si iban a decir esto o lo otro, y tú siempre saltabas: "¡La gente son escarabajos!"

Y cada vez que me como un flan o escucho una habladuría me acuerdo de ti y de lo que dirías...

Reitero, Guillermo: Qué buenos recuerdos... ¡¡Qué buena gente has sido siempre!! ¡¡Qué alegría me daba verte!!

A veces me quejo de la mala suerte. Sin embargo, me doy cuenta de que por mi vida ha pasado mucha gente que sólo me ha dejado buenos recuerdos. Y gente como la que ya no hay. Nos hemos vuelto un país (como buena parte de nuestro continente) avejentado. Ya no hay niños. Tampoco hay corrales. A lo sumo, hay mascotas. Y cada vez menos gente que sepa trabajar y apreciar la tierra de verdad. No está habiendo una reposición/regeneración de la sociedad. Los jóvenes emigramos y los que se quedan no están ante un panorama muy optimista que digamos. Pero bueno, qué te voy a contar que no sepas... Mejor haríamos en lamentarnos menos e imitar más y mejor a nuestros mayores, los que tanto nos enseñaron.

Siento mucho que te nos vayas Guillermo. Te voy a echar muchísimo de menos. Descansa en paz amigo. Fue un gustazo haberte conocido. Y siento estar tan lejos y no poder abrazar a tu gente.







Requiem aeternam dona ei Domine.
Et lux perpetua luceat ei.
Requiescat in pace.
Amen.