jueves, 16 de junio de 2016

MIS LECTURAS: "EL MOZÁRABE", DE JESÚS SÁNCHEZ ADALID

Imagen de www.casadellibro.com


-Casi siempre ando bicheando sobre todo lo que tenga que ver con lo hispano-visigótico o lo bizantino. Todo me va llevando a estos cauces. Será la deformación profesional, aunque conste que no soy medievalista, sino americanista. Pero bueno, todos los caminos conducen a Roma, y Roma es la historia. O romanas son las musas. Bueno, yo me entiendo.

El mozárabe es una novela histórica muy interesante centrada en el período del califa Al-Hakem, en una constante frontera islámico-cristiana con dimes y diretes de los más variopintos. Son dos historias paralelas: Las de un obispo mozárabe y la de un joven musulmán, que poco a poco irán confluyendo. Estamos en un período histórico muy importante, pues de la leve apariencia de tolerancia se pasó a una guerra abierta. Al fin y al cabo, todas estas variables y contradicciones estuvieron presentes desde que arribó Tarik ben Ziyad en el año 711.

La habilidad de Jesús Sánchez Adalid para conciliar la historia y la aventura es incontestable. Si bien el mundo andalusí y el mundo hispano son los máximos protagonistas, no por ello deja de haber protagonismo para con vikingos, romano-germánicos o bizantinos. Todo ese floreciente y misterioso mundo medieval se desvela ante el lector como una leyenda maravillosa con sus virtudes y sus defectos.

A mi juicio, eso sí, en el personaje del obispo mozárabe se ven "tics" que más parecen propios de la modernidad que del Medioevo. No sé si el autor utiliza al personaje para volcar su visión pacifista y un tanto ideologizada de los imperios en particular y de los tiempos prerrevolucionarios en general; pero la verdad, me da que pensar. Pero con todo y con eso, no deja de ser un detalle menor que no desluce un producto literario de primera magnitud; producto literario que, asimismo, tiene mucha enjundia de una historia y de una cultura que nos quieren robar. Tenemos una versión muy deformada de nuestra historia y buena parte se debe a la idealización de Alándalus y a borrar la huella hispano-visigoda con premeditación y alevosía.

Sin duda, un muy buen descubrimiento que me llevará a seguir leyendo e investigando más sobre el tema, máxime con la actividad que tenemos a través de Spania.

Cambiamos un poco de tercio literario. Pero, mal que bien, o seguimos por lo godo o por lo bizantino. Ya contaremos.