lunes, 25 de julio de 2016

RIP MANUEL RODRÍGUEZ GARCÍA


-Difícil el mes de julio. Difícil por las calores. Difícil porque un 14 de julio de 1990 falleció mi tío Felipe a la temprana edad de 52 años. Difícil porque el 25 es el día del patrón de España y es una de las máximas fiestas de Bollullos de la Mitación, y estando tan lejos, la nostalgia invade con una fuerza arrolladora. Asimismo, un día de Santiago de 1908 vino al mundo mi abuela Pepa, que ya está en el cielo con sus hijos; entre ellos, mi mentado tío Felipe, que fue el primero que se fue.

Y se sigue haciendo difícil el mes, porque en este mes te nos vas, Manolito...

Desde luego, tengo que parecer muy pesado, pero otra vez lo digo: Estando tan lejos, estas noticias afectan todavía más de la cuenta. Cuando uno piensa en el pueblo, con la fuerza de la melancolía, espera encontrarlo tal cual lo dejó. Y no nos damos cuenta de que todo va cambiando, así como es uno mismo el que cambia. La diferencia es que, por lo pronto, yo estoy cambiando fuera. Y el tiempo, por más que quiera uno, no se congela.

Tengo muy buenos recuerdos de ti desde siempre. Siempre me pareciste lo que eras: Un señor, un gran señor de la calle Sevilla, la calle que conecta los Cuatro Cantillos, acaso axis mundi de nuestro terruño: Por un lado el Callejón Trompero; por el otro, el horizonte del Raquejo; y la Calle Larga que es capaz de unir la Plaza y la Carretera. ¡Casi nada!

Icono vivo de la hermandad de la Merced, hermandad a la que pertenece buena parte de mi familia de la rama Sánchez, te recuerdo en las misas de los viernes en la ermita; especialmente en aquellos viernes de otoño e invierno cuando, abrigo en ristre, yo me disponía a realizar el breve recorrido desde mi casa a la ermita de Roncesvalles. Dejaba a un lado la Marquesa, saludando siempre a alguien en la peña sevillista; y luego, dejaba a otro lado la calle del Prado, evocando siempre aquel empedrado gris que es todo un aldabonazo de historia e idiosincrasia. Y al poco tiempo, por fin llegaba al sagrado recinto que, con su fachada de variado cromatismo embute una arquitectura tan sencilla como tradicional y creativa (como es el estilo regionalista andaluz, evocador de todos nuestros influjos), rematado por el escudo de las barras de Aragón y la cruz de Malta; continuando la tradición el que fuera el hospital de San Sebastián.

"In manu ejus potestas est imperium". En tus manos está el poder y el imperio. Y si Dios con nosotros, ¿quién contra nosotros?

Y allí, sentado en uno de los finos bancos, aspirando la ambrosía del incienso y mirando el estandarte de la hermandad del Rocío, acordándome de las historias que me han contado los mayores de la procesión de San Sebastián y etc., asistía a misa acompañado, entre otros feligreses, de ti y de tu señora; los dos siempre juntos.

Siempre vi en ti una gran imagen: Siempre recto, siempre servicial, siempre devoto, siempre educado, siempre atento. Siempre que me veías me saludabas y me preguntabas por los míos. Nunca olvidaré tu rostro y tu porte de erguida transparencia. Eres una de las imágenes más acostumbradas, queridas y señeras que yo tenía del pueblo. Y otra vez vuelvo con mi pesadez, pero no veo que la gente de vuestra pasta esté teniendo un reemplazo natural en esta sociedad...

Ojalá pudiera estar en Bollullos para dar un abrazado pésame a tu familia.

En fin, hasta siempre; descansa en paz Manolito. Una prolongada y fructífera vida has dejado, y ahora irás a reencontrarte con tu hija, y con tantos y buenos paisanos que andan por allí arriba. Dales recuerdos a todos y diles que velen por nosotros, que falta hace.

Siempre que haga el recorrido de mi casa a la ermita, trazaré tu recuerdo.

Fue un lujo haberte conocido. Nunca te irás de mi memoria ni de la faz del pueblo.






Requiem aeternam dona ei Domine.
Et lux perpetua luceat ei.
Requiescat in pace.
Amen.