martes, 9 de agosto de 2016

MIS LECTURAS: "LA COLMENA", DE CAMILO JOSÉ CELA



-Volvemos con las adquisiciones de las librerías del Jirón Quilca, en pleno centro de Lima. La colmena es otro de tantos títulos que alguna vez he bicheado sin llegarlo a conocerlo de todo, y como ando inspirándome con el estilo celiano en estos días, fui a tiro hecho y a muy bien precio la hallé, siendo que en pocos días, con ávido entusiasmo, la he leído.

Si bien algo conocía, me ha sorprendido gratamente. En su tiempo, esta novela fue polémica por mor de la censura. La censura franquista era torpona, la verdad. No hay que olvidar que llegaron a censurar hasta a Rafael García Serrano por "volteriano", que manda cojones. Más que un sentido "inquisitorial católico" (que en su día no prohibió La celestina de Fernando de Rojas o Las desgracias del ojo del culo de Francisco de Quevedo), parecía guiarse por criterios victorianos/puritanos. No fue sólo del franquismo la censura, que la II República la tuvo y todavía más torpe. Pero bueno... Al final, lo que consiguió fue que la novela se publicara en Argentina y de ahí se publicitara por todo el mundo hispanohablante vertiginosamente. Hasta que en la misma España pasó lo mismo. El sistema censor actual, empero, es mucho más duro y cabrón que el de Franco, que a la postre, resultaba hasta inocentón. Pero bueno...

No es, digamos, la novela de mi vida. Veo que Cela, como siempre, parece que tiene una especie de fijación con los vicios. Ojo, eso no quiere decir que haya que esconder las cosas debajo de la alfombra. Y también soy consciente de que escribe en la durísima postguerra. Y sin embargo, me parece una gran novela. La técnica desarrollada, justamente como un enjambre de personajes anónimos cuyas vidas llevan a cruzarse en una época terrible, me parece bastante aceptable. Hace años, cuando veía técnicas similares desde Vargas Llosa a Solzhenitsyn, reconozco que me perdía. Mi despiste crónico me lleva a eso. Sin embargo, con el tiempo le estoy cogiendo el gustillo. También pasa que me acordaba del estilo de Cela en Mazurca para dos muertos, también compuesto con aire de vértigo, de "desorden ordenado", una mentalidad muy masculina, pues los hombres siempre sabemos dónde están nuestras cosas aun en el barullo que nosotros mismos creamos.

Historias que son parte de la intrahistoria. Ambientes duros, sórdidos, hasta amorales. Vocabulario mezclado, denso, rico; a veces populachero, a veces culto. Pero personajes de carne y hueso, al fin y al cabo.

Además, se cuenta con una buena versión cinematográfica, con actorazos del calibre de Paco Rabal o José Luis López Vázquez, de esos que ya no quedan.

En fin, una de cal y otra de arena. Pero un libro muy interesante e inspirador. Y que Dios mediante, me va a servir de mucho en mi confección de la galería de personajes inciertos. Ahora vamos con alguna que otra relectura para eso mismo. Ya se irá contando. Todo a su tiempo.