domingo, 13 de noviembre de 2016

CIORAN Y LOS ALEMANES



Exponemos este texto a través de la amiga Ana Maria Stoicescu. Lo creemos muy conveniente en cuanto al "yugo germánico" que en su día "denunciara" Gustavo Bueno en la filosofía así como el complejo de inferioridad con respecto a los pueblos nórdico-germánicos, que como decía el historiador portugués Joaquim Pedro de Oliveira Martins, no tienen más historia que la historia moderna. No vamos a caer en chauvinismos ni vamos a dejar de reconocer las muchas virtudes de los pueblos germanos. Pero creemos que todavía existe mucha desinformación y complejo al respecto y este texto, escrito por alguien que nació en una isla latina dentro de un mar eslavo, es revelador al respecto: 

"Nietzsche no expresó su experiencia de la vida, nunca tuvo más que una idea en mente: superar, superar, superar, que en el fondo es muy alemán. Quizá este sea precisamente el error fundamental de los alemanes y también del pensamiento alemán: hay que superar, hay que construir, hay que edificar. De allí que la historia alemana es un naufragio sin igual, una catástrofe, pues los alemanes han querido construir su historia. A los alemanes les hace falta sabiduría; tienen algo de genio, pero ninguna sabiduría. No viven ni la historia ni la vida misma: quieren siempre aún construir, erigir. Y, en la filosofía, eso no se puede hacer más que por el intermedio de un sistema. Que todo debe ser homogéneo es, yo diría, un pecado idiota, una tara. Los alemanes son demasiado sistemáticos, han experimentado y construido una historia sistemática y han pagado las consecuencias de eso. Los alemanes siempre han estado fuera de la vida. (...) Hay algo de irreal en todo el destino alemán. Son también, por consecuencia, un pueblo trágico, porque los alemanes han llegado a ser muy serios y nunca han logrado reírse de sí mismos: no hay ironía alemana. Los alemanes han escrito sobre la ironía, pero nunca la han experimentado o practicado en ellos mismos, no hacen más que hablar y pensar de manera abstracta en ella. Esto es el origen del naufragio alemán. Porque, al fin de cuentas, cuando uno piensa que la nación alemana era la más genial de Europa, o en todo caso la más dotada, es un gran fracaso que una nación de este orden pudiera caer tan bajo, un fracaso casi sin igual; y eso, no solamente durante la Segunda Guerra Mundial, sino también durante la Primera. La historia, el espíritu alemán ha ido en cierta manera más allá, porque ambos han sido pensados de manera demasiado sistemática, sin sabiduría...".
Entrevista a Emil Cioran: "Heidegger creyó demasiado en las palabras."
Por Hans-Jurgen Heinrichs
["Magazine Littéraire", n. 373, febrero de 1999.]