martes, 14 de marzo de 2017

"LA MISIÓN ARTÍSTICA DE MORANTE DE LA PUEBLA" - "LA ABEJA"

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mora
Escribe: Antonio Moreno Ruiz.- Hoy más que nunca, el toreo tiene una misión artística. Morante de La Puebla es uno de los que más y mejor se ha dado cuenta de eso, y actúa en consecuencia. Porque el que es artista, lo es hasta para vestirse.
Durante años, los mismos taurinos no han valorado las repercusiones que pudiera tener la perniciosa ideología animalista como enésimo paso del marxismo cultural. A falta de clientes proletarios en los estados del bienestar, bueno es utilizar lo que sea para una revolución que parece no acabarse nunca. Y como los animales no hablan (bueno, salvo los loros), mejor que mejor.
Las discusiones sobre la tauromaquia vienen de muy antiguo, y siempre ha habido defensores y detractores ilustres. El problema es que en nuestro tiempo, durante muchos años, muchos taurinos han querido defender la tauromaquia desde un punto de vista materialista. “Da mucho trabajo”, “da mucho dinero”, “es bueno para el turismo”. Sí y no. Quiero decir: Que da trabajo y dinero, por supuesto. Pero el turismo, fatalmente, ha supuesto una masificación y una pérdida de arte y tradición para ser reconvertido en espectáculo, para hacerlo “comprensible” a quien en verdad no quería comprenderlo. La mercantilización de la fiesta ha sido un fenómeno que, si bien hizo ganar mucho dinero, la llevó por una senda de mediocridad y pesadez que muy fácilmente han aprovechado los animalistas, al alimón de las subvenciones recibidas por España (1) y por Holanda. No es casualidad que el PACMA (2) tenga su sede en la calle más cara de España.
No es casualidad tampoco que sea un partido apoyado por la burguesía farandulera, la misma que, como la periodista Julia Otero, brama contra los toros para hacerse fotos disfrutando de mariscadas. De todas formas, hay que reconocerles mérito: Siguen en su militancia, no caen en el “voto útil” ni en el “mal menor”, y aun pudiendo ir con el partido ultraprogre “Podemos”, no lo hacen y siguen su propio camino. Mientras que el mundo taurino sigue sin saber qué hacer, dividido y pendiente de politiquillos; y los animalistas, a río revuelto, ganancia de pescadores.
Y es que el toreo, o se defiende poéticamente, o mejor no se defiende. El materialismo no cuaja, y eso bien lo saben hasta los marxistas. Por eso tienen que estar reinventándose continuamente.