miércoles, 17 de mayo de 2017

EMILIA PARDO BAZÁN SOBRE CARLOS VII

Resultado de imagen para Emilia Pardo Bazán


Datos expuestos por el amigo Iñigo Pérez de Rada

Emilia Pardo Bazán sobre Carlos VII en su visita al Rey, en el Palacio de Loredán:

"Don Carlos de elevadísima estatura, que en hombre menos bien proporcionado y apuesto parecería colosal. La cabeza, ni grande ni chica, campea airosa sobre el arrogante busto. Los ojos, obscurísimos y ensoñadores, atenúan el carácter, obstinado de puro correcto, de la intachable nariz. El pelo es de ébano; la barba, de seda negra, con dos o tres hilos argentinos, distribuida por la naturaleza con tan buena gracia, que sin extralimitarse en el cuello ni las mejillas adorna con varonil gravedad el simpático rostro. El cutis, si allá en la primera juventud ostentó romancesca palidez, es ahora una fina piel morena que delata la complexión nervioso-sanguínea y las energías de un temperamento más adecuado a las guerreras fatigas y la vida activa del soldado y del monarca, que a los ocios y languideces del destierro. La mano merece notarse: es una nobilísima extremidad humana, que revela en su dueño, al par de la inteligencia y la exquisita pulcritud de la vida civilizada actual, el vigor necesario para aferrar la tajante de los antiguos paladines.

... Habla poco, y, cuando lo hace, con frase escogida, aunque sin pretensiones. Reflexiona antes de contestar a las preguntas; escucha mucho y observa siempre. No le he oído emplear ninguna de esas locuciones de origen flamenco hoy admitidas en la conversación de la gente más selecta; tampoco le he visto reír a carcajadas, y la sonrisa, en su cara grave y bellamente melancólica, es como una luz inesperada y repentina: posee un encanto extraordinario.


El efecto que produce el Deseado del absolutismo es el de una persona en extremo culta, formal y sincera, irresistiblemente inclinada a tomar en serio las cosas de la vida, penetrada en la noción del derecho divino. Aquella majestad varonil de los miembros y del rostro trasciende al espíritu. Cuerpo y cabeza están pidiendo a voces el arnés, el caballo, la diadema, el manto de púrpura. Cierta tristeza vaga que rodea a D. Carlos es la de los destinos fallidos, la de las misiones históricas no cumplidas. Si algún hombre nació para rey es D. Carlos, y los que le hemos visto pasar podremos decir dentro de algunos años que hemos visto la encarnación viviente de uno de los conceptos fundamentales políticos en la raza ibera: la Monarquía."


(Pardo Bazán, Emilia, “Mi Romería”, en la edición recopilatoria titulada Viajes por Europa, Madrid, Ed. Bercimuel, 2006, págs. 120- 130)




Imagen relacionada