viernes, 19 de mayo de 2017

"ESPAÑA QUIERE A ROCA REY" - "LA ABEJA"

Cabecera de ida y vuelta
rocarreey
Escribe: Antonio Moreno Ruiz.- Propios y extraños reconocen que Roca Rey hace furor en España. De éxito para arriba califican sus faenas. En –relativamente- poco tiempo se ha ganado sobremanera el cariño de la afición. Plazas tan exigentes como Las Ventas de Madrid o la Maestranza de Sevilla se han quedado prendadas por el arte y el valor del gallo criollo. Algunos periodistas han tildado de exageración este derroche de aplausos. Pero por encima de determinados “tecnicismos”, es muy normal que España quiera a Roca Rey. Lo que el público ibérico ve en el diestro peruano es entrega y compromiso. Cada pase riesgoso, cada geometría imaginativa, cada instante suspirante, van desarrollando el toreo del que por derecho propio es genio y figura. Andrés Roca Rey lo vive, lo suda, lo sangra, lo reza. Y todo eso también se valora de México a Colombia. Y no digamos en el Perú, de norte a sur, pasando por esos Andes que, probablemente, encarnan el mayor entusiasmo taurino del mundo.
No deja de ser curioso cómo en la España de Franco, el hispanoamericano era visto como un familiar, y así, el chileno Bobby Deglané, el argentino Luis Aguilé, el cubano José Legrá (nacionalizado español) o el peruano Kiko Ledgard eran tan bien acogidos como lo está siendo Roca Rey. Siguiendo con la “curiosidad”, durante el franquismo se firmaron tratados de seguridad social con los países hispanoamericanos (el de España-Perú todavía está vigente) y no había tanto lío de visados como hay ahora. De hecho, el peruano que estaba en España, podía solicitar la nacionalidad española que sólo tenía que firmar, y lo mismo acontecía con el español que estaba en el Perú, para con la nacionalidad peruana. No es que esto lo inventara el franquismo, puesto que lo cierto es que desde inicios del siglo XX, y sobre todo más en el mundo de la cultura que en el mundo de la política, ya se daba un hispanismo latente. Sin embargo, todo eso se acabó en los tiempos de Alan García y Felipe González, y hasta hoy.