sábado, 13 de mayo de 2017

LA INGLATERRA DEL SIGLO XVIII



"La Inglaterra del siglo XVIII, "un pueblo de borrachos"
Durante la segunda mitad del siglo XVIII, y particularmente en las grandes ciudades inglesas, existían una infinidad de pobres cuya suerte nada tenía de envidiable y que vivían en miserables cuchitriles, devorados por el hambre y la miseria, siempre amenazados por el rigor de las leyes. Los menores delitos eran castigados con la máxima severidad; si un pobre diablo hambriento robaba algo, aunque sólo fuera un pan, podía ser condenado a la horca; las ejecuciones públicas se hallaban a la orden del día y eran las distracciones favoritas de los londinenses. En su desgracia y miseria, los pobres no tenían otro refugio que la taberna, y no escaseaban por cierto los bodegones: sólo en Londres había más de diecisiete mil. Se ha dicho que, en esta época, los ingleses se iban convirtiendo poco a poco en un pueblo de borrachos y, en efecto, el consumo de alcohol era enorme y sus consecuencias espantosas. William Logarth nos legó tal horrible perspectiva en su célebre estampa, Gin Lane, el callejón de la ginebra.

La miseria y el alcoholismo provocaban pendencias casi cotidianas en las calles de las grandes ciudades, particularmente en Londres. Estas turbulencias se multiplicaron aún más durante el reinado de Jorge III, época de pasiones políticas llevadas al punto culminante. El hecho de que un señor fuese asaltado en su carroza o silla de manos por un populacho desencadenado, apenas llamaba la atención y el atraco a las diligencias por bandidos enmascarados no asombraba tampoco mucho. La criminalidad aumentaba sin cesar y las cárceles rebosaban."


Fuente: Carl Grimberg, Revoluciones y luchas nacionales, Editorial Daimon, Barcelona, 1973, página 16.